Amor a primera resaca
Una comedia enemies to lovers en español con humor y química: treinta días para salvar un cine de barrio sin enamorarse del enemigo
Lee el comienzo- Publicado
- Páginas
- 440
- Idioma
- Español
- Categoría
- Novelas › Romance
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Sinopsis
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Del capítulo «La resaca tiene memoria»
El Aurora cobraba la entrada de una película infantil y olía como si estuviera a punto de declararse en quiebra: palomitas recalentadas, lluvia vieja y café quemado.
A las diez menos cuarto levanté la persiana del vestíbulo con una mano y sujeté con la otra el cubo de pintura que se desprendía del marco. El metal subió dando tres golpes secos. En la plaza, los puestos del mercado recogían las lonas mojadas y una mujer empujaba un carrito de bebé con la determinación de quien ha escogido una batalla sencilla para no pensar en las demás. Nuestro cartel de la sesión infantil se despegaba por una esquina.
Lo alisé con cinta adhesiva.
—No te muevas —le dije.
La princesa dibujada con rotulador tenía un ojo más grande que el otro y parecía juzgarme.
Dentro, las luces del vestíbulo parpadearon con el retraso que Jacobo llamaba «intermitencia tolerable» y yo llamaba «el Aurora intentando comunicarse con el más allá». Al fondo, las butacas de la sala uno crujieron cuando alguien probó una fila. Todavía no había abierto la taquilla, así que solo podía ser Jacobo o una rata con criterio cinematográfico.
Dejé el bolso detrás del mostrador y saqué el cuaderno de cuentas. Las páginas tenían manchas de café de tres semanas distintas. En la columna de ingresos de la sesión de las doce, el número cuatro parecía una broma privada del universo.
Cuatro entradas vendidas.
La película era una reposición de animación con un dragón verde, dos princesas y una canción que llevaba diecisiete años persiguiéndome por los centros comerciales. La habíamos alquilado por un precio que Elvira describió como «un atraco con factura», aunque incluía los derechos de exhibición, el transporte y una plataforma de reservas que se caía cada vez que alguien intentaba pagar con tarjeta.
Para cubrir los gastos de la semana necesitábamos cincuenta y dos entradas.
Cincuenta y dos niños con adultos, abuelos, hermanos pequeños, padres separados y algún tío que hubiera perdido una apuesta.
Abrí la taquilla y encendí el ordenador. La pantalla tardó en decidir si quería arrancar. […]