La Chica Que No Existe
Misterio juvenil tras una desaparición: secretos, pistas y giros hasta descubrir la verdad
Por Eusebio M. del Norte
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Sinopsis
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Del capítulo «El boli rojo»
El lunes la silla de Iris estaba donde siempre: junto a la ventana, el chicle pegado debajo que ella juraba que no era suyo. Lo que faltaba era todo lo demás. La mochila con las chapas. El olor a mandarina en Historia, aunque estaba prohibido. Su voz diciendo «spoiler» antes de cualquier tontería. Teo se dio la vuelta en el pupitre tres veces antes de las nueve y cuarto, como si al moverse pudiera encontrarla.
—A ver, a ver —dijo Teo con la voz que intenta ser broma y se le queda corta—. Se habrá dormido. La gente se duerme. Yo me duermo todos los días.
—Tú no cuentas —contestó Sabela sin apartar la vista del cuaderno. Subrayó una línea con la misma precisión que pone un tornillo en su sitio.
Yo no dije nada. Había mandado once mensajes desde el domingo y ninguno estaba leído. Me mordía la piel del pulgar hasta que dolía y escondía la mano bajo la mesa, como quien guarda una llave que teme perder. En los bolsillos del anorak, unas arandelas y un par de tornillos tintineaban cuando movía la pierna. El anorak me quedaba grande; lo heredé de mi padre y me pesaba más por costumbre que por abrigo.
La clase olía a tiza mojada y a crema de manos. Fuera, la niebla del río colgaba baja, y el faro parpadeaba cada cuatro segundos: uno, dos, tres, cuatro; ahí estaba, ahí no estaba. Iris lo contaba en voz baja para que nos rigiéramos por eso, por un ritmo que nos hiciera creer que alguien sabía cuándo volver. En la silla de al lado, el chicle brillaba pegado por el borde, un testigo que no podía mentir.
La puerta se abrió sin aviso. Paso de tacón, olor a lavadora y poliéster. Amparo Liste entró sin saludar; tenía el bolígrafo rojo sobresaliendo del bolsillo del cárdigan y las gafas empujadas en la cabeza. No pidió permiso. Lo suyo no era entrar, era ocupar el espacio como quien coloca un sello.
—Buenos días —dijo, y ya tenía la libreta de clase en la mano. […]
Índice
- El boli rojo
- Lejía y vainilla
- Los inviernos de Iris Lago
- Una hora por detrás
- Ollo con ese
- Chapas de sitios que no existen
- Trescientos cuarenta euros
- As Gaivotas
- Forzada desde fuera
- Llaveros de colores
- El aviso
- Los libros prestados
- Escribe bonito
- Dublín
- Dejad de buscarme
- Mirador do Miño
- La callada
- Pasadores
- La guarda pegada
- Nadie tiene esa cara
- Cuatro segundos
- Un nombre en la lista